| Apuestas
a pleno y otras apuestas arriesgadas
A la hora de
elegir un número, resulta tentador inclinarse por uno que
no haya salido en mucho rato, lo cual es absolutamente irracional.
La falacia consiste en suponer que a lo largo de una noche, por
ejemplo, los resultados se compensan. Aún así, posiblemente
mantendrá usted su mente bien ocupada en anotar que una serie
de seis u ocho resultados no contiene una determinada docena, o
que en una serie de doce resultados no aparece una sextina en particular.
Ahora bien, mientras tenga presente que tal sistema es tan erróneo
como cualquier otro, no saldrá perjudicado.
A
la inversa, el hecho de que un número aparezca una o dos
veces seguidas, no le resta probabilidades de hacerlo en la siguiente
tirada. Como ya conocemos, la probabilidad de salir es para cualquier
número 1/37 (en la ruleta francesa), y la de que un mismo
número salga dos veces consecutivas es 1/37 x 1/37, ó
lo que es lo mismo 1/1369. No obstante, éstas constituyen
las probabilidades a priori; una vez que ha salido el número
dos veces consecutivas, la probabilidad de que vuelva a hacerlo
por tercera vez es la misma: 1/37. Recuerde: ¡la ruleta no
tiene memoria!
Un método personal
Finalmente,
desearía divulgar un método de juego, con la advertencia
que no es ni peor ni mejor que ningún otro. Antes de practicarlo,
decida cuanto está dispuesto a perder y divídalo por
la mitad. Juegue a apuestas de probabilidades idénticas (rojo-negro,
par-impar, pasa-falta) con la primera mitad del dinero, y si tiene
suerte y gana algunas jugadas, canjee la otra mitad por dinero y
consérvelo. A continuación, haga apuestas a números
sueltos con las ganancias, con la esperanza de acertar alguna. Si
tiene éxito, cuando haya acumulado cierta cantidad, diez
o veinte unidades, por ejemplo, sepárela del resto, o mejor,
canjéela de nuevo por dinero.
Si
los resultados no le son favorables, vuelva a apostar a probabilidades
iguales con la primera mitad de la cantidad inicial. Posiblemente
acumule otra vez lo suficiente como para intentar nuevamente apuestas
arriesgadas; de ocurrir lo contrario habrá tenido usted una
buena racha y solamente habrá perdido la mitad de su cantidad
inicial.
Si,
desde el principio, las apuestas a probabilidades iguales resultan
desfavorables, invierta la segunda mitad de su dinero en apuestas
a números. Si ha de perder, es mejor hacerlo con clase, abandonando
las apuestas a probabilidades iguales.
Cuando
haya agotado la cantidad predeterminada se ha acabado -y aquí
viene lo difícil-, ¡Retírese!
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